Sabemos de qué está hecha la comida que comemos.
Leemos los ingredientes.
Nos interesa su origen.
Nos preguntamos cómo ha sido producida.
Sin embargo, hacemos algo muy distinto con la ropa.
Elegimos un color.
Un diseño.
Una talla.
Un precio.
Y casi siempre dejamos pasar una de las pocas cosas que la prenda nos cuenta sobre sí misma: su composición.
Es curioso.
La ropa permanece en contacto con nuestra piel durante muchas horas al día.
Y, aun así, rara vez nos preguntamos de qué está hecha.
Hoy, gran parte de las prendas que encontramos contienen poliéster, acrílico o poliamida. Son fibras sintéticas desarrolladas a partir de derivados del petróleo que transformaron la industria textil por su resistencia, su facilidad de mantenimiento y su coste de producción.
De hecho, según el último Materials Market Report de Textile Exchange, el poliéster representa cerca del 60 % de toda la producción mundial de fibras textiles, convirtiéndose en la fibra más utilizada del planeta.
Pero no es la única opción.
Desde hace siglos convivimos con fibras de origen natural como el algodón, el lino, la alpaca o la lana.
Materiales que muchas personas siguen eligiendo por cómo se sienten sobre la piel, por su capacidad de acompañar distintas estaciones y por la forma en que envejecen con el paso del tiempo.
No se trata de afirmar que unas fibras son siempre mejores que otras.
Cada material responde a unas necesidades y tiene aplicaciones diferentes.
Lo importante es saber qué estamos eligiendo.
Porque igual que prestamos atención a los ingredientes de aquello que comemos, quizá también merezca la pena dedicar unos segundos a leer la etiqueta de aquello que vestimos.
No para comprar más.
Ni para comprar diferente por obligación.
Simplemente para elegir con más información.
La próxima vez que tengas una prenda entre las manos, antes de mirar el precio o la talla, mira también su composición.
Puede que descubras una parte de su historia que hasta ahora había pasado desapercibida.
En GIANA creemos que vestir también empieza por conocer la fibra que llevamos sobre la piel.
Fuente consultada
Textile Exchange. Materials Market Report 2025. El informe sitúa al poliéster como la fibra textil más utilizada a nivel mundial, representando aproximadamente el 60 % de la producción global de fibras textiles.